Tabaquismo y Cirugía Plástica

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Fumar aumenta substancialmente el riesgo de complicaciones postoperatorias para los pacientes. A pesar de que el 75% de los fumadores que van a operarse quieren dejar de fumar, solo un 5% detiene en forma permanente dicho hábito alrededor de su cirugía electiva. Además solo la mitad de los cirujanos aconsejan en forma rutinaria dejar de fumar antes de cualquier operación. El objetivo de este artículo es llamar la atención de pacientes y colegas acerca de los desastrosos efectos que tiene el cigarrillo en los resultados de una cirugía y enfatizar la gran oportunidad de enseñanza y apoyo  que significa las consulta preoperatoria para que los pacientes puedan dejar de fumar.

El tabaco tiene mas de 4.000 compuestos químicos de los cuales 55 son promotores de cáncer. Además el humo del cigarro en forma directa o a través de la nicotina o el monóxido de carbono, tiene efectos tóxicos sobre el sistema inmune, de reparación celular y de coagulación. A través de estos mecanismos el tabaco aumenta el riesgo perioperatorio de complicaciones cardiovasculares, pulmonares y de cicatrización de las heridas. La primera asociación entre tabaco y complicaciones postoperatorias fue descrita por primera vez en 1944, y desde entonces se han publicado mas de 300 artículos científicos que corroboran dicha observación en todas las especialidades quirúrgicas. No es difícil de entender entonces, los efectos que todo lo anterior tiene sobre los gastos en el sistema de salud de cada país y la importancia de hacer algo para mitigar esto.

Los fumadores tienen peores resultados en practicamente todas las áreas de la cirugía plástica, con mayor índice de infecciones, apertura de heridas y muerte de los tejidos intervenidos. Numerosos estudios han observado mayores complicaciones en cirugías estéticas como Lifting Facial, Abdominoplastia y Reducción de Mamas. La presencia de una complicación puede tener profundas implicancias en el postoperatorio, ya que implica mas controles médicos, mayor necesidad de realizar nuevos procedimientos (curaciones, punciones, cirugías, etc), mayores costos, reposo prolongado y demora en volver al trabajo y vida normal, y finalmente, puede llegar a alterar profundamente la relación médico paciente. De ahí la importancia de tratar de disminuirlas.

El dejar de fumar durante 4 a 8 semanas en el perioperatorio, disminuye significativamente la incidencia de complicaciones y mejora los resultados de la cirugía a largo plazo. Por este motivo, la primera consulta antes de la cirugía, es el mejor momento para aconsejar al paciente que deje de fumar para maximizar las posibilidades de un postoperatorio normal sin incidentes. Para los fumadores dejar de fumar puede ser muy difícil por lo que el cirujano deberá ofrecerle al paciente todas las posibilidades y opciones que existen para dejarlo. Entre estas alternativas, la terapia de reemplazo con nicotina en forma de chicles, parches, o inhaladores por un periodo superior a 3 meses ha demostrado ser efectiva en detener el hábito de fumar en forma permanente.

El cirujano y el paciente deben tomar conciencia del impacto del tabaco en los resultados postoperatorios. No existe ningún examen que permita determinar si el paciente ha fumado alrededor de su cirugía, por lo que es necesario una relación de confianza y responsabilidad por parte del paciente hacia su hábito y no ocultar informacion que puede ser dañina para su salud. Debemos recordar que lo mas importante es la seguridad de nuestro paciente, y para ello debemos realizar todo lo que esté a nuestro alcance para maximizar resultados y minimizar complicaciones.

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